…un lugar muy importante en mi corazón

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Estas son palabras de recuerdo y agradecimiento para un grupo de Hermanas que llegaron de Italia, siendo yo muy chica  y que con mucho amor, dedicación y sobre todo sacrificio hicieron una obra hermosa y enorme. Llegando a nuestros dias con un colegio en los tres niveles más la guardería.

Me acuerdo como si fuera hoy, la vieja fabrica con barriles de aceite. Y como empezó de  a poco la construcción..

Los sábados, todas las nenas del barrio íbamos al oratorio.

Era nuevo y lindo para nosotras. Recuerdo mucho a la Hna. Carmela, la  Hna. Josefina  y a la Hna. Carla.

En frente había una fábrica de pulloveres. La dueña le regalaba a las Hnas. unos conos y nosotras hacíamos gallitos. Después íbamos a Ciudadela y los  llevábamos a un geriátrico y se los  regalabamos a los abuelos. Me parece que se llamaba Hogar San José. También íbamos a un hogar de niños, llevábamos caramelos, regalitos y les contábamos cuentos.

La Hna. Carla me dio clases de italiano.

Fueron unos años muy felices.

Cuando estaba en cuarto y quinto año del colegio secundario, teníamos que  juntar plata para el viaje de egresados y las hermanas nos dieron permiso para vender golosinas en la puerta de la primaria y del jardín de infantes. En la Avenida Mitre había un negocio mayorista de golosinas. Comprabamos por mayor  y armamos grupos de chicas. Un grupo iba por Puan y el otro por Juan de Garay .

Después empecé el profesorado de Matemática y fueron las Hermanas las que me recomendaron para mi primer trabajo. Así fue, que gracias a ellas empecé a trabajar en el Instituto Preciosisima Sangre de Villa Bosch.

Hasta que llegó el secundario al Grossi y obviamente elegí quedarme con mi colegio, como siempre lo llamé.

Las hermanas me vieron crecer, recibirme, casarme, tener a mis tres hijos: Romina, Marcelo y Diego. Me acompañaron en los momentos alegres y en los tristes.

Después vinieron los nietos y por último la jubilación.  Agradezco de todo corazón a todas las hermanas y quiero recordar muy especialmente a la Hna. Ana!!! Que me recibía todos los días con una sonrisa y su «Buona giornata!!!» O «Buona settimana», los lunes.

Todas, cada una en su momento, formaron parte de mí niñez, adolescencia y adultez. Con algunas como Clelia fuimos más compinches y compañeras, pero todas  tuvieron, tienen y tendrán un lugar muy importante en mi corazón y a pesar de no estar más en mi colegio, siempre mi colegio y ustedes van a estar en mí.  Muchas gracias!!!

Ana María Veltri

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